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Sep

La realidad en el mundo de la abogacía: 2011

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La realidad en el mundo de la abogacía: 2011

Los despachos de hoy en día se enfrentan más que nunca al reto de asimilar fuertes y continuos cambios, no sólo del entorno, sino también sociales, medios tecnológicos, nuevas regularizaciones y legislaciones, recursos de capital… Es necesario, pues, tomar decisiones del ámbito empresarial, utilizando herramientas como el Marketing Jurídico, el Management, la Comunicación Corporativa para poder adaptarnos a este cambiante y complejo mundo.

En la década de los 80, quien ejercía de abogado pertenecía a una profesión muy selecta y que desprendía ese sentimiento ubicuo de exclusividad. Los letrados en España eran pocos (apenas se acercaban a los 30.000). Con el paso del tiempo, esta esencia ha disminuido, a pesar que continúa siendo una profesión que desprende signos de admiración en todos los ámbitos.

Se implantó un modelo que triunfó. Dicho modelo estaba formado por la estrella principal: el abogado. Los satélites que giraban a su alrededor y formaban sus puntos de apoyo acostumbraban a ser su secretaria y, en algunos casos, abogados noveles. El abogado solía ser individualista y el trabajo en equipo no solía estar en su orden del día. De ámbito generalista, en la gran parte de los casos, no debían de preocuparse de planear futuros proyectos (estrategias) porque los clientes abundaban. Pagaban lo que se les pedía y lo hacían con puntualidad.

¿Cuál es la realidad a día de hoy?

Como escribí en mi último post: ‘Agosto: el mes clave para la reflexión’, nos debe haber permitido reflexionar sobre ciertos aspectos. ¿Cuánto ha cambiado? Ha cambiado… ¿mucho, bastante o poco? Vamos a nombrar algunos de los cambios generales:

  1. La entrada en vigor de la Ley 34/2006 de Acceso a la la abogacía el próximo 31 de octubre está haciendo que se produzcan colegializaciones masificadas en los colegios de abogados españoles. Les pongo un ejemplo: en las Baleares, el ICAIB ha registrado 600 colegializaciones en poco más de un año. De 3.103 abogados el 1 de enero de 2010 a los 3.600 actuales. La incertidumbre de la crisis influye directamente sobre este dato.
  2. Otra de las consecuencias de la crisis, ha sido la aparición de una cierta tendencia a las fusiones. Meses después del acuerdo inter partes, algunos despachos fusionados se dan cuenta  que el resultado es un fiasco porque, en ocasiones, se busca una reducción de costes que no sólo no se ve reflejada, sino que, éstos,  son muy superiores a las previsiones. No obstante, ha habido boutiques legales que han estado trabajando muy bien en los últimos años y se han creado una gran reputación. Gracias a ello, ha llegado alguna de ‘las grandes’ y la ha absorbido. Es un premio al trabajo bien hecho y un reconocimiento a la estrategia.

 3. Observamos que el número de abogados en España se ha quintuplicado desde los años 80, superando los 150.000. La oferta es cada vez mayor… pero la demanda de servicios jurídicos ha decrecido. Crece la dificultad de captar nuevos clientes.

4. El cliente tiende a buscar especialistas para cubrir su necesidad, no a uno que todo lo abarca.

5. Los clientes reclaman sus derechos: exigen explicaciones, cada vez más, por los honorarios que deben pagar, reclaman una atención diaria y quieren respuestas inmediatas. En cambio, muchos no cumplen con sus obligaciones: los despachos se encuentran con problemas para cobrar.

6. Otra consecuencia de la crisis: El empobrecimiento de la situación económica de la sociedad española hace que más clientes cumplan los parámetros para acceder a la justicia gratuita. Eso significa, menos contrataciones para los despachos privados.

7. Relación cliente-abogado: aquello de ‘lealtad de por vida’ forma parte de antaño. La tendencia del cliente es no atarse a un abogado, por si otro le ofrece un valor añadido que le atrae más o un servicio igual de excelente a unos honorarios más reducidos. Crece la dificultad de fidelizar a los clientes.

8. En estos tiempos de controversia, la litigiosidad empresarial va en aumento. Se requiere, cada vez más, sistemas de calidad que, dicten decisiones definitivas junto a la mediación. Y para reducir los costosos procesos judiciales, intuimos que hará falta algo más que la reforma de la Ley de Mediación o de Arbitraje. Falta plantear una reforma en profundidad.

Dejamos algunos cambios más para ver en profundidad en los próximos posts. En ocasiones, la situación es la que es y debemos adaptarnos a la realidad. Hay otros aspectos, que, usando la proactividad, sí podemos mejorar. Por lo tanto, la pregunta que debemos hacernos es: ¿Cómo podemos mejorar nuestra actual situación en el despacho? ¿La respuesta?

Creando el departamento correspondiente o externalizando estas funciones a asesores especialistas en las 3 herramientas nombradas al inicio: Marketing Jurídico, Management y Comunicación Corporativa.

Por lo tanto, sólo queda decir una cosa…¡Manos a la obra!

 

Autor: Marc G. Domènech

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